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Los que de una forma u otra nos dedicamos al mundo de la publicidad lo tenemos asumido. Las opiniones sobre el diseño son como las convocatorias  de la selección nacional, cada uno tiene la suya.

Cualquier cambio suele generar rechazo pero, ¿está justificado en el caso del cambio que ha sufrido el emblema rojiblanco? Las redes sociales han sido testigos de como el nuevo escudo ha sido el objetivo de innumerables críticas y bromas. Los aficionados atléticos han llegado incluso a realizar una convocatoria para protestar por el nuevo emblema.

La empresa no era sencilla. Cambiar nada menos que el escudo del Club Atlético de Madrid. Con todo lo que supone cambiar el mayor símbolo de un club que siempre hemos identificado por el amor y la fidelidad de sus seguidores. Los comentarios y las críticas eran inevitables fuese cual fuese el resultado.

“La clave del cambio es una búsqueda de simplificar formas y síntesis. Es un escudo que no se ha cambiado desde 1947 y el equipo ha ido creciendo, llegando a nuevas cotas de popularidad y resultados. Lo que no era lógico era que la marca no avanzara, no estuviese sincronizada con los retos actuales”, argumenta Bruno Sellés, director creativo de la agencia Vasava encargada del restyling de la marca atlética. Sintetizar la forma y hacerla “más flexible” y “fácil de reproducir en los nuevos medios digitales”, con la reducción de los siete colores anteriores a los tres del nuevo diseño (rojo, blanco y un azul inspirado en el primer escudo de 1903) son otras de las claves que se apuntan desde Vasava.

Las bases sobre las que se ha asentado el cambio parecen acertadas: en definitiva, evolucionar la marca y modernizarla en un momento de profundo cambio en el club y aprovechar para hacerla mucho más reproducible en los nuevos canales de comunicación digital. Quizá lo único criticable haya sido llevar el cambio demasiado lejos. La insignia atlética mantendrá la misma distribución, con las franjas rojiblancas en la parte inferior y el oso y el madroño en la superior con fondo azul. Pero el resultado final ha sido agresivo, posiblemente por el empeño en redondear las formas y agrandar la osa y el madroño, olvidando la representación canónica de este símbolo madrileño con el animal mirando siempre hacia la izquierda. El resultado ha convertido el escudo en algo reconocible pero sustancialmente diferente a su versión anterior.

Profesionalmente, poco se le puede echar en cara al proceso que se ha seguido, definiendo un briefing con unas ideas claras e involucrando a personalidades de peso en la historia y en el presente del club. Valorando estrictamente el resultado, quizá no termina de convencernos, aunque es cierto que con el paso del tiempo posiblemente nos acostumbremos y nos convenza mucho más. Al fin y al cabo, el escudo del Atleti ha cambiado mucho a lo largo de los años (como cualquier otro) y quizá la forma correcta de ver el cambio no es deteniendo nuestra mirada en el presente,si no echando la vista atrás y cogiendo un poco de perspectiva.


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¡El hombre 2.0 de El Otro Fútbol!, nadie como él para llevar esta nave a buen puerto. Especialista en: marketing online, social media, community management, estrategias de comunicación y publicidad. Y por si fuera poco, ¡contador de cuentos chinos!