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Viajar a las antípodas es un sueño. La aventura de cruzar el planeta y sentirte tan lejos de casa como nunca podrás estar es única. Si además, te atreves a realizar tu particular recorrido por el otro lado del planeta en autocaravana, la experiencia termina de convertirse en algo maravilloso.

Estoy seguro de que muchos rincones maravillosos de este país se quedan fuera, posiblemente de forma injusta, pero aquí va nuestra particular lista.

(Aprovecho para meter una cuñita: Muchas más fotos de Nueva Zelanda en mi cuenta de Instagram https://www.instagram.com/abe_elx/ 😉 )

5 – Abel Tasman National Park

Un paraíso costero preparado para ser recorrido a pie o bordeando la costa en alguno de los distintos servicios de “aquataxi” o incluso en alguna excursión en kayak. La vegetación selvática llega hasta sus recogidas playas de arena dorada, que aparecen y desaparecen con la ida y venida de las mareas. Un paseo de unas horas vale la pena, pero la verdadera aventura está en el gran Abel Tasman Coast Track, que cruza este parque nacional de un extremo a otro en 5 días, con paradas estratégicas para dormir en una cabaña o en una tienda de campaña plantada a la orilla del mar.

4 – Haast Past

La carretera que sale de Wanaka hacia la costa costa oeste (el Wild West) no tiene desperdicio. En el primer tramo bordeas los lagos Hawea y Wanaka, lo que en cualquier otro lugar del mundo ya merecería una mención. Pero estamos en Nueva Zelanda, y aquí los lagos son tan comunes como las piedras del camino. Lo mejor está por llegar, una carreterita con un puñado de lugares bien señalizados, pequeñas rutas que nos llevan hasta cataratas, arroyos,ríos, riachuelos o piscinas de agua azul a través de un exuberante “rain forrest”. El camino hacia Haast (un minúsculo asentamiento poco antes de llegar al mar) es una de esas rutas que bien valen un viaje a Nueva Zelanda.

3 – Rotorua

Rotorua es uno de los lugares más mágicos del planeta. Dicen que antes de verla, la hueles. Y vaya si la hueles. Estamos en una zona de especial actividad geotérmica. Cuando nos vamos acercando en el coche vamos viendo que un humo blanco brota de la tierra en muchos puntos sin un motivo aparente. Bajas las ventanillas del coche y un penetrante olor a azufre se te cuela en los pulmones. Un aroma que no se irá hasta que volvamos a alejarnos de esta zona. Los maoríes eligieron este lugar para asentarse, con su particular visión del mundo  que mezcla lo sagrado y lo práctico. Sagrado porque posiblemente este extraño paraje tenga que ser una señal de algún tipo de mensaje divino. Práctico, porque han utilizado estas aguas calientes durante siglos para cocinar o darse un reparador baño.

2 – Los Lagos

Ya hemos mencionado que en Nueva Zelanda los lagos abundan. Pues bien, ser los más bonitos del país bien merece un reconocimiento. Los lagos Tekapo y Pukaki tienen un especial color azul turquesa muy intenso, que se debe a las particulas de fluor glaciar depositadas en sus profundos fondos procedentes de los picos helados que los rodean. De día son un lugar precioso, especialmente si tenemos la suerte de que la jornada es soleada y podemos disfrutar de las montañas nevadas que los enmarcan y de esas aguas azules. Pero de noche, el espectáculo es aun mayor si cabe. Esta zona de Nueva Zelanda es bien conocida como uno de los mejores puntos del planeta para el avistamiento de estrellas (stargazing), gracias a la claridad de sus cielos y a la oscuridad absoluta en la que queda esta deshabitada zona del país. Si tenemos la suerte de estar aquí en invierno, puede que hasta podamos presenciar las espectaculares auroras australes.

1- Milford Sound

Es difícil explicar la belleza grandiosa de este lugar con adjetivos. Es difílcil mostrar en una foto lo pequeño que te sientes cuando surcas sus oscuras aguas. Milford Sound es un fiordo que recorren un buen número de cruceros organizados, dejando a los lados escarpadas laderas prácticamente verticales que alcanzan más de mil metros de altura brotando directamente desde el agua. Nos encontramos en uno de los lugares más húmedos del planeta, con más de 6000 mm de precipitaciones anuales (sí, sacando una cuenta rápida allí llueve en un año lo mismo que en Elche en 30). Las tormentas son habituales prácticamente en cualquier época del año, por lo que se forman decenas, cientos de cascadas temporales que caen con toda su fuerza desde lo alto de los pico que enmarcan el fiordo. Esta zona al sur del Nueva Zelanda, por lo que si dispones de tiempo suficiente, una buena opción es recorrer Fiordland visitando otros bonitos fiordos como Doubtful Sound.


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¡El hombre 2.0 de El Otro Fútbol!, nadie como él para llevar esta nave a buen puerto. Especialista en: marketing online, social media, community management, estrategias de comunicación y publicidad. Y por si fuera poco, ¡contador de cuentos chinos!