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Por los bares de La Tacita de Plata todavía se comentan las mejores jugadas del artista Mágico González, los que lo vieron jugar en directo comentan que nunca vieron nada igual, un futbolista que a golpe de genialidades consiguió convertirse en leyenda viva del Cádiz. Mágico González conectó desde el primer momento con Cádiz, y los gaditanos con el futbolista salvadoreño, una relación de sincera admiración que todavía perdura. Jorge González, “Mágico”, encontró su lugar en el Mundo, Cádiz le maravilló y el salvadoreño se hizo querer por los gaditanos. Pudo ser uno de los mejores jugadores de la historia, pero sencillamente no quiso, eligió convertirse en leyenda viva del cadismo, la tierra donde lo habían acogido como a uno más.

Antes de llegar al sur de España, Jorge jugaba al fútbol en su tierra, El Salvador, pero pronto se daría a conocer. Fue en el Mundial de España del 82, su selección perdió todos los encuentros, llegando a encajar 15 goles y no marcando ninguno en los tres partidos de grupo. Pero eso fue lo de menos, lo importante fue descubrir las peripecias y regates anárquicos de un desconocido que ya apodaban el “Mago” por tierras salvadoreñas. Tras el mundial, equipos de tronío, como el Atlético de Madrid se interesaron por él, pero Mágico no quería ni dinero ni fama, era reacio al compromiso en el fútbol. Cádiz fue su destino final, el lugar perfecto donde disfrutar del fútbol y de los demás placeres de la vida.

Magico Gonzalez

Fuente: futbolsfutbol.worldpress.com

Una vez le preguntaron a Diego Armando Maradona si había alguien que jugara mejor o igual que él, Maradona respondió que había uno mejor, Mágico González. Todos los que jugaron con él comentan lo mismo, nunca jugaron con alguien mejor que Mágico. Nunca vieron hacer las cosas que el salvadoreño llegó a inventar, un jugador diferente al resto. Mágico era capaz de pasar de 0 a 100 en un segundo y de 100 a 0 en medio segundo, un futbolista que a simple vista parecía lento, y al momento te sorprendía con un regate sacado de la nada y una velocidad de escándalo. Era menudo y fino, un jugador desgarbado que no llamaba la atención por su físico, pero sí por su forma tan “marciana” de jugar al deporte rey. Era puro espectáculo, un artista del balón, un jugador anárquico pero con mucha clase, preciso a balón parado, capaz de dar un pase de más de 40 metros al pie del compañero.

“Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme”, esta frase resume bien a las claras la filosofía de vida de Mágico González. En el 84 tuvo su última oportunidad de jugar en un grande, realizó una gira por Estados Unidos con el Barça de Maradona, donde destacó. Pero, en uno de los hoteles donde se hospedaron saltó la alarma de incendio, y el único que no salió fue Mágico, los bomberos lo encontraron en su habitación acompañado por una mujer.

Magico

Fuente: Ebay.com

Jorge tuvo que volver a Cádiz, el problema era que la directiva cadista estaba cansada de sus continuas indisciplinas. En Enero de la 84/85 se marcha rumbo a Valladolid, ciudad donde no llegó a aclimatarse, Mágico añoraba Cádiz y los gaditanos al mago salvadoreño. Un año estuvieron separados, Mágico volvía a casa, esta vez con unas condiciones particulares en su nuevo contrato. En La Tacita de Plata permaneció hasta el año 1991, cuando decidió volver a su país, donde disfrutaría del fútbol hasta el año 1999. Casi 10 años de estrecha relación entre el mejor jugador de El Salvador y Cádiz, un amor mutuo, un romance que a día de hoy todavía se mantiene intacto. Mágico González, el jugador que pudo ser uno de los grandes y acabó convirtiéndose en leyenda viva del Cádiz.

Fuente de la imagen destacada: golenlasgaunas.com

 

 


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Apasionado del fútbol (y de Elche) como pocos, en los últimos tiempos se ha aficionado por otros de los placeres de la vida como la cerveza, tomarse un vinito cenando o incluso el universo 2.o. Su llegada a este universo tecnológico fue tardía, pero lo ha cogido con ganas. Ahora está al frente de varios blogs, su actividad en Twitter es frenética e incluso se ha instalado Whatsapp. ¡Oh my god!