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Hoy os quiero hablar de un futbolista único, un incomprendido del esférico. Estamos hablando de Iván de la Peña. Jugador salido de la cantera blaugrana de la mano de Johan Cruyff. Perteneciente a la famosa “Quinta del Mini”, donde surgieron excelentes jugadores. Iván era diferente al resto, diferente a todo lo que habíamos visto hasta el momento. En esa época desconocíamos el término “tiqui-taca”. Y todavía tendríamos que esperar unos cuantos años para poder disfrutar del talento de pequeños jugones como: Xavi, Iniesta, Silva, Cazorla, Pedro etc. Un adelantado a su época, un genio de la pelota. Conocido como “Lo Pelat”, por su cabeza afeitada al cero.

Era muy fácil reconocerle en un terreno de juego, y no solo por su bola de cristal que tenía como cabeza. Su fútbol era sencillamente bello. Jugador que pensaba medio segundo antes que los demás. Con una facilidad insultante de poner el balón donde quería. Daba igual la distancia o la dificultad de la asistencia. Cada vez lo quería hacer más complicado. Jugaba para enamorar a las masas. Para demostrar al planeta fútbol, lo bello que podía ser un pase. Buena cuenta de todo esto que os estoy contando puede dar Ronaldo, “el gordo”, beneficiario directo de multitud de asistencias. Su toque era rápido y preciso. Jugador muy inteligente. ¡Que lastima no haberlo visto jugar con la Selección campeona del Mundo!

Ahora, si eres un jugador talentoso, pequeño y con calidad, te rifan. En los noventa premiaba más el fútbol físico y aguerrido. Los jugadores como Iván eran rara avis en el fútbol. Quizás, por ello, sólo disputó cinco encuentros con el combinado nacional. Seguro que cada uno de vosotros todavía lo seguís recordando. Su aparición fue un soplo de aire fresco. En un fútbol donde escaseaba el talento, el “jogo bonito”.

Imagen: vavel.com

Imagen: vavel.com

Su carrera futbolística todos la conocéis. Jugó en dos épocas diferentes en el Barça, en la Lazio estuvo dos temporadas y una en el Olympique de Marseille. Hasta finalmente encontrar acomodo en el R.C.D. Espanyol. En el cuadro catalán estuvo nueve temporadas. Seguramente sus mejores años en el fútbol. Con los periquitos jugó sin tapujos, sin presión, con total libertad. Era el artista del Olímpico de Montjuïc. Sus últimas temporadas las paso lesionado, sus problemas musculares fueron un calvario para el “Pequeño Buda”. No quería dejar lo que más amaba, la pelota. Pero el físico ya no le acompañaba, y tras dos temporadas casi en blanco, tuvo que dejarlo. Iván de la Peña, el genio del pase, el padre del “tiqui-taca”.

 

(**) Imagen destacada: colgadosporelfutbol.com


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Apasionado del fútbol (y de Elche) como pocos, en los últimos tiempos se ha aficionado por otros de los placeres de la vida como la cerveza, tomarse un vinito cenando o incluso el universo 2.o. Su llegada a este universo tecnológico fue tardía, pero lo ha cogido con ganas. Ahora está al frente de varios blogs, su actividad en Twitter es frenética e incluso se ha instalado Whatsapp. ¡Oh my god!