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Hoy os escribo sobre una de las mayores leyendas del fútbol español. Historias de las que gusta leer o escribir. Y no es para menos, estamos hablando de la leyenda del Real Oviedo. Aunque seguro que a él no le hubiera gustado lo de leyenda, Isidro Lángara, destacaba por su humildad y nobleza, tan humano y sencillo como extraordinariamente bueno con el balón en los pies. Dicen que su pegada era fortísima, que los palos de las porterías temblaban tras sus duros lanzamientos a portería. Hoy en El Otro Fútbol: Isidro Lángara, la leyenda del Real Oviedo.

Lángara y la “delantera eléctrica” del Oviedo.

¿Conocéis la famosa y legendaria “delantera eléctrica” del Oviedo de los años 30? Quizá, si no sois oviedistas, desconozcáis que en los años anteriores a la Guerra Civil existió una delantera increíblemente goleadora formada por Lángara, Casuco, Gallart, Herrerita y Emilín. Una delantera que promediaba una cifra cercana a los 50 goles por temporada, los cinco arietes que hicieron del Real Oviedo un grande de La Liga. La época dorada del conjunto oviedista.

Antes del bautizo de la “delantera eléctrica”, Lángara desembarca en Oviedo procedente de tierras vascas, Isidro es de Pasajes. Con apenas 18 años ya da muestras de su excelente golpeo y en el 33 asciende con el conjunto carbayón a Primera. Es el primer ascenso a la máxima categoría del Real Oviedo en su historia. Un año antes, y siendo jugador de Segunda con el Real Oviedo, Lángara debuta con la Selección Española. Con la Selección, Lángara, tiene un promedio goleador de escándalo: 12 goles en tan sólo 17 encuentros. Con España jugó el Mundial del 34, por cierto el primer Mundial que disputó España. Además de todo esto, y por si fuese poco, Isidro fue pichichi como oviedista durante tres temporadas consecutivas, años 34,35 y 36. Sus cifras goleadoras con el Oviedo, en su primera etapa, son de traca: 280 goles en 220 partidos. Unas cifras de jugador TOP, extrapolando el término a la actual jerga futbolística del siglo XXI.

La Selección de Euskadi.

Con el comienzo de la Guerra Civil en España, Isidro se embarca en la aventura de realizar una gira mundial con la Selección de Euskadi. Un combinado de jugadores vascos que iban a disputar diferentes encuentros de fútbol por Europa y América con el objeto de promocionar la democracia y la república en nuestro país.

Finalmente se establecen en México y forman parte de la liga mejicana con el nombre de Club Deportivo Euzkadi. El combinado vasco se disuelve tras finalizar la guerra en España, e Isidro decide quedarse en América.

San Lorenzo de Almagro, su segunda casa.

Isidro decide viajar hasta Argentina para firmar con el San Lorenzo de Almagro. La misma tarde en la que llegó Isidro a Buenos Aires se jugaba un San Lorenzo – River Plate. Lángara jugó, y no sólo eso, el “Vasco” marcó los cuatro goles de San Lorenzo. Con los de Buenos Aires alcanzó el Pichichi de la Liga Argentina en el año 40, el torpedo de Pasajes marcó la impresionante cifra de 33 goles. El “Vasco” consiguió, tras cuatro años, dejar una huella imborrable entre la afición de uno de los clubes más emblemáticos de Sudamérica.

Su vuelta a México y retirada en el Real Oviedo.

En el 43 abandona la disciplina de San Lorenzo para volver a la liga mejicana. Ficha por el Club Deportivo España, donde consigue dos pichichis en el 44 y en el 46, convirtiéndose en un jugador de leyenda. Tres pichichis en tres países diferentes, como son España, Argentina y México. Europa, Sudamérica y Centroamérica, tres continentes a los pies del goleador vasco. En el 46 vuelve a España para jugar sus dos últimos años como futbolista en el equipo de su vida, el Real Oviedo. Como es lógico, sus números son más sencillos que en su primera etapa con el cuadro carbayón, pero era un lujo volver a ver a Isidro Lángara vestido con la camiseta azul del Oviedo. Finalmente en el 1948 decide poner fin a su rocambolesca y goleadora carrera futbolística.

Isidro Lángara le toco vivir en una época donde el fútbol no tenía nada que ver con el deporte rey que hoy todos conocemos. En el siglo XXI sería el Cristiano Ronaldo o el Messi de turno. Un jugador que marcaría las diferencias en cada encuentro. Con un disparo fuerte y colocado, y un olfato de gol descomunal. Por desgracia o quizá no, Isidro fue futbolista en un fútbol más épico, más romántico. Un fútbol social y noble, donde un jugador de sus características no sólo era ídolo, también héroe y con el paso de los años su historia es legendaria, es leyenda.

Fuente de la imagen destacada: realoviedo.es


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Apasionado del fútbol (y de Elche) como pocos, en los últimos tiempos se ha aficionado por otros de los placeres de la vida como la cerveza, tomarse un vinito cenando o incluso el universo 2.o. Su llegada a este universo tecnológico fue tardía, pero lo ha cogido con ganas. Ahora está al frente de varios blogs, su actividad en Twitter es frenética e incluso se ha instalado Whatsapp. ¡Oh my god!