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Si hay una historia “hipsteriana” merecedora de ser contada en EOF, esa es la vida y milagros del “Trinche” Carlovich. El astro invisible, la leyenda viva de Rosario (Argentina), su ciudad natal. Una leyenda capaz de competir con el mismísimo Maradona, con el genio Riquelme y con su paisano Messi. Futboleros, hoy os traigo la historia del que pudo ser y no quiso ser, de un reaccionario de los entrenamientos, del enemigo de lo táctico, del amante del balón, de un creador de bellas jugadas, un símbolo del romanticismo en el fútbol.

Rosario_desde_el_aire

Rosario (Argentina)

Pero para conocerle un poco mejor tenemos que viajar a Rosario, ¿me acompañas? Fue en el año 1949, cuando una familia de emigrantes yugoslavos traía al mundo al último de sus siete hijos, Tomás Felipe Carlovich. Fue en las calles rosarinas, en los descampados de tierra, en esas porterías pintadas en las fachadas de las casas, donde “El Trinche” comenzaba a conquistar a la pelota de trapo. César Luis Menotti una vez afirmó: “Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que, desde que nacen, tiene como único juguete la pelota. Era impresionante verlo”.

Pero, ¿cómo hablar de un jugador que uno no ha visto jugar?, ¿cómo hablar de un jugador que no jugó en primera? Carlovich sólo jugó dos partidos en primera, con Rosario central. Prefirió disfrutar del fútbol en segunda, con Central Córdoba, el club de su vida, donde pasó la mayor parte de su trayectoria futbolística. El tercer equipo de Rosario, a la sombra de los dos grandes de la ciudad: Rosario Central y Newell´s. Apenas se conservan archivos sobre su figura, consecuencia lógica de no haber jugado en la máxima categoría argentina.

Sin título

Y entonces… ¿Cómo jugaba “El Trinche”? Por suerte Rosario es una ciudad de fútbol, que amaba a Carlovich y que siempre recordará al símbolo, al mito. En cada bar de la ciudad, en cada esquina, en cada parque, es normal que comience una tertulia en torno al “Trinche”, los que lo conocieron, los que lo vieron jugar, comentan que fue un jugador diferente. Muy habilidoso, el Picasso del fútbol argentino, jugador corpulento y grande, lento pero muy rápido pensando. Sabía dónde iba a poner el balón, medio segundo antes de recibir la pelota. Cubría la bola como ninguno, la pisaba, te hacía un caño y seguidamente te lo volvía a hacer. Es lo que llaman por Rosario, el “doble caño de Carlovich”. Un Fernando Redondo, pero con el talento de Juan Román Riquelme. Un cinco, medio centro creativo con mucho fútbol, el director de orquesta perfecto.

Todo gran jugador tiene su gran partido. Y el partido de Carlovich iba a ser el disputado en Rosario, entre la Selección de Argentina y un combinado de jugadores de Rosario. Era el año 74, y la selección albiceleste se estaba preparando para el mundial que ese mismo año se disputaría en Alemania. El once rosarino estaba formado por 5 jugadores de Rosario Central, 5 de Newell´s y un jugador de segunda, “El Trinche”. Lo visto esa noche de otoño del 74 todavía es recordado. La Selección de Argentina, fue ninguneada por el combinado rosarino. Esa noche “El Trinche” se salió. Los que vieron aquel partido, comentan que Carlovich dirigió aquel equipo, los aplausos eran para él. Hasta el seleccionador argentino preguntó, incrédulo, quién era aquel desgarbado, que manejaba la pelota con esa elegancia fuera de lo común.

¿Y cómo un jugador así no jugó en primera? Tal vez si hubiera decidido jugar en primera estaríamos hablando de uno de los grandes del fútbol. Tendríamos miles de fotografías, y cientos de videos con sus mejores jugadas. Pero, ¿qué sería de su leyenda? Yo prefiero al Carlovich leyenda, al símbolo del fútbol. Al Napoleón del fútbol libre. Él huía de lo táctico, de las aburridas concentraciones, de los duros entrenamientos. Él sólo quería desplegar su amplísimo catálogo de gran juego, y que cualquier aficionado amante de la pelota, del buen fútbol, disfrutara viéndole jugar. Futboleros, estamos ante nuestro ídolo, el defensor del fútbol elegante, talentoso, habilidoso. El principal rival del fútbol moderno y táctico, tan presente hoy en día en el terreno de juego. Necesitamos más “Trinches” en el fútbol actual.

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Como el sol durante el atardecer, el fútbol de Carlovich se desvaneció en el 86, el astro invisible se despedía del fútbol con 37 años. Naciendo el mito, su historia nunca morirá, su leyenda perdurará para siempre. “El Trinche”, el jugador que renunció a ser uno de los grandes de la historia del fútbol, y se convirtió en leyenda.

 

(**) Las imágenes del “Trinche” han sido capturadas del video: “La leyenda del Trinche” de Canal Plus.

 


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Apasionado del fútbol (y de Elche) como pocos, en los últimos tiempos se ha aficionado por otros de los placeres de la vida como la cerveza, tomarse un vinito cenando o incluso el universo 2.o. Su llegada a este universo tecnológico fue tardía, pero lo ha cogido con ganas. Ahora está al frente de varios blogs, su actividad en Twitter es frenética e incluso se ha instalado Whatsapp. ¡Oh my god!