Si te gusta, comparte
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Todos sabemos que las estrellas tienen un principio y un final. El universo está plagado de miles de astros con luz propia. Son estrellas con una fecha de caducidad, van menguando muy poco a poco hasta llegar el momento que dejan de dar luz entre la oscuridad más absoluta del vasto universo. Algo parecido ocurre con las estrellas de fútbol. En un momento muy temprano de su corta carrera deportiva tiene lugar su explosión, su particular “BIG BANG”. Es en ese momento cuando todos los medios futbolísticos se hacen eco de la noticia. “¡Ha nacido una nueva estrella!” “Una nueva estrella late con más fuerza que nunca en el fútbol internacional”. Centenares de titulares llenan las portadas de muchos rotativos que anuncian la llegada de un nuevo astro del deporte rey. Es en ese mismo instante cuando el reloj de la recién nacida estrella comienza a marcar una cuenta atrás hacia el declive.

Fuente de la imagen: colchonero.com

Fuente de la imagen: colchonero.com

El “BIG BANG” de Fernando Torres quizás vino demasiado pronto. Todavía era un joven imberbe con pintas de niño, un chico desgarbado con mucho descaro que quería comerse el mundo. Pero las estrellas no deciden cuando comenzar a serlo, no escogen su punto de salida hacia el estrellato. “El Niño” era tan bueno, que poco necesitó para convertirse por méritos propios en jugador de la primera plantilla del Atleti, el club de su vida. Esa historia todos la conocemos, debutó en una época en la que ser del Atleti era complicado. Fueron años duros para la parroquia colchonera, dos añitos en el infierno. En su vuelta a Primera, el Atleti de Fernando Torres era un Atlético de Madrid muy alejado del estatus que ocupa hoy en día en Europa. Años en los que cada temporada que pasaba se engrandecía la figura de Fernando Torres. Su gráfica ascendente no iba en consonancia con la del cuadro rojiblanco. Ya era un jugador “Top”, en un club que era muy grande, pero con una plantilla que estaba muy lejos de poder ocupar zona Champions a final de cada temporada.

Su marcha a Liverpool fue inevitable, era un final anunciado, se había convertido en uno de los goleadores de referencia a nivel mundial. Fernando dejaba atrás infinidad de buenos momentos vividos en el Manzanares, el Atleti había sido su hogar y su familia. Se iniciaba de esta manera su etapa más gloriosa, en Liverpool iba a disfrutar de Europa y de la Premier, una de las ligas más atractivas del fútbol internacional. De su excelente juego desplegado en la tierra de los Beatles se aprovechó la selección de Luis Aragonés. Como olvidarnos de aquel gol del “Niño” en la final de Viena ante la Selección de Alemania, después se consiguió el Mundial de Sudáfrica y nuevamente otra Eurocopa.

Tal vez el punto de inflexión de Fernando Torres vino tras el Mundial de Sudáfrica. Su cuarta y última temporada en el Liverpool (2010/2011) fue la peor de todas. Y la sensación en el ambiente de que no estábamos ante el Fernando que todos habíamos conocido. Sus característicos desmarques, su velocidad explosiva de cara al marco rival…nada era como antes. Muchas veces suele pasar… la falta de ambición, de seguir queriendo ganar más títulos, de seguir cosechando récords condenan a las estrellas del fútbol a un declive asegurado.

Un declive que se fue acentuando durante las cuatro temporadas que jugó en el Chelsea, pese a conseguir con los “blues” una Champions y una Europa League. En la actualidad ha perdido el rango de jugador internacional, tras el mundial de Brasil algunos fueron los nombres que no aparecieron más en las listas de Vicente del Bosque, y el de Fernando Torres era uno de ellos. Fue esta temporada cuando Torres decidió darle un giro a su carrera yéndose al Milan, con el objetivo de buscar nuevos estímulos y recuperar de esta manera la mejor versión de su juego. Nada más lejos de la realidad, hasta la fecha su cifra goleadora en Italia es muy pobre y no goza con la confianza del técnico milanista.

Pero, todavía es pronto para asegurar que la estrella de Fernando Torres ha dejado de iluminar por completo al mundo del fútbol. Su edad y su calidad me invitan a pronosticar que podemos seguir disfrutando de su juego algunas temporadas más. Pero debe de hacer todo lo posible por buscar su sitio en el fútbol actual. Ya es hora de volver al Calderón, todo lo que sea jugar en otro club que no sea el Atlético de Madrid es una pérdida de tiempo. El momento de regresar a casa ha llegado, en el Manzanares recuperaría las ganas de desplegar su fútbol más auténtico. Está claro que no vamos a ver al mejor Torres, pero seguro que su vuelta a casa propiciaría en él un cambio radical. Alargando la vida de una estrella que ninguno de los que queremos este deporte queremos que se apague todavía.

Fuente imagen destacada: Zimbio.com

 


Si te gusta, comparte
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Apasionado del fútbol (y de Elche) como pocos, en los últimos tiempos se ha aficionado por otros de los placeres de la vida como la cerveza, tomarse un vinito cenando o incluso el universo 2.o. Su llegada a este universo tecnológico fue tardía, pero lo ha cogido con ganas. Ahora está al frente de varios blogs, su actividad en Twitter es frenética e incluso se ha instalado Whatsapp. ¡Oh my god!